¿Alguna vez has cogido una roca brillante y te has quedado prendado de su forma y transparencia? Quizás compartes un secreto ancestral con los chimpancés. Científicos han descubierto algo asombroso: nuestros parientes más cercanos sienten una atracción irresistible por los cristales de minerales, a tal punto que se niegan a devolverlos. Este hallazgo no solo revela una faceta inesperada de la inteligencia animal, sino que podría arrojar luz sobre los orígenes de nuestro propio pensamiento abstracto.

El "monolito" que cautivó a los simios

Todo comenzó en el centro de rehabilitación Rainfer Fundación Chimpatía, cerca de Madrid, donde un equipo liderado por el cristalógrafo Juan Manuel García-Ruiz se propuso desvelar la conexión entre simios y minerales. El experimento, bautizado "Monolito" en honor al icónico objeto de la película "2001: Odisea del Espacio", colocó dos objetos en exhibición: un imponente cristal de cuarzo de unos 30 cm de altura y, a su lado, una roca de arenisca de tamaño similar.

Una reacción instantánea y posesiva

La diferencia en la reacción de los chimpancés fue abismal. Mientras que la arenisca fue ignorada casi por completo, el cristal de cuarzo se convirtió en objeto de deseo. La alfa-hembra Manuela fue la primera en arrebatarlo de su pedestal, y desde entonces, el mineral no abandonó el grupo. Vimos a Iván, un macho de 50 años, portando el cristal mientras se movía, trepaba e incluso comía, cambiando hábilmente el objeto de mano en mano y de pierna en pierna.

La fascinación era tal que en otro recinto, cuando a Sandy se le dieron ambos objetos, no dudó en llevarlos a sus aposentos privados, un área inaccesible para los cuidadores. La recuperación del cuarzo se convirtió en una compleja negociación, demostrando el valor que los simios atribuían a estos objetos.

Chimpancés fascinados: el secreto detrás de su obsesión por los cristales transparentes - image 1

Más allá del brillo: la atracción por la geometría

En un segundo experimento, se esparcieron montones de guijarros con pequeños cristales ocultos entre ellos. Los chimpancés demostraron una habilidad asombrosa para **seleccionar los fragmentos brillantes**, examinándolos a la luz, llevándoselos a la boca y observándolos de cerca. Las cámaras de vigilancia grabaron a Iván conservando el cristal incluso mientras descansaba en su nido de heno, confirmando que la conexión era profunda, ya que parte de las muestras más pequeñas simplemente desaparecieron.

La hipótesis del pensamiento abstracto

Los investigadores sugieren que la transparencia y la forma única de los cristales son factores clave. Sin embargo, García-Ruiz intuye que hay algo más. Plantea la hipótesis de que los cristales, al ser "los únicos objetos euclidianos en la naturaleza", podrían haber jugado un papel en el desarrollo de nuestra propia geometría y capacidad de pensamiento abstracto. De hecho, hallazgos arqueológicos sugieren que nuestros ancestros recogían piedras de cuarzo hace más de 700.000 años, aunque su uso práctico no esté claro.

Voces expertas: cautela y nuevas preguntas

Externos a la investigación, especialistas como el arqueólogo Michael Haslam advierten contra conclusiones precipitadas. Si bien reconoce el paralelismo entre la fascinación humana y la de los chimpancés por objetos brillantes y transparentes, señala que la muestra es pequeña y la experiencia previa de los animales (todos rescatados del cautiverio) limita la generalización.

Para Haslam, es prematuro hablar de influencia evolutiva en el pensamiento humano, recordando que otros animales, como ciertas aves, también se sienten atraídos por objetos destellantes. García-Ruiz, por su parte, planea replicar estos estudios con chimpancés salvajes para obtener datos aún más reveladores sobre esta peculiar conexión.

¿El futuro en las manos de los primates?

Este descubrimiento nos abre una ventana a la complejidad de la mente de los chimpancés y nos hace reflexionar sobre la profunda relación que los seres vivos pueden tener con elementos aparentemente simples de la naturaleza. ¿Qué otros secretos guardan estos fascinantes animales y cómo podrían redefinir nuestra comprensión de la inteligencia y la evolución?