Durante décadas, los científicos se han preguntado por qué el corazón de nuestro planeta se comporta de una manera tan enigmática. Las últimas investigaciones revelan que el núcleo sólido de la Tierra es mucho más maleable y dinámico de lo que se pensaba, un hallazgo que podría reescribir nuestra comprensión de la geodinámica terrestre.

El misterio de un núcleo "suave"

Los sismólogos han sabido desde hace tiempo que el núcleo interno de la Tierra ralentiza ciertas ondas sísmicas. Ahora, un equipo de científicos chinos ha comenzado a desentrañar el porqué de esta aparente "suavidad".

Descubrieron que, bajo presiones extremas y altas temperaturas, los átomos de carbono pueden migrar libremente dentro de la red de hierro. Este fenómeno reduce drásticamente la rigidez del material, desacelerando las ondas sísmicas de torsión hasta en un 23%.

¿Qué significa este estado "superiónico"?

Los materiales pueden alcanzar un estado "superiónico" bajo gran calor y presión. En esta fase, los átomos más ligeros se mueven con libertad dentro de una estructura sólida, mientras que los átomos más pesados mantienen su posición ordenada.

Aunque se han estudiado conductores similares en baterías, encontrar este estado en una aleación de hierro y carbono tiene implicaciones profundas. Cambia radicalmente la forma en que pensamos sobre el núcleo: cómo puede ser sólido y, a la vez, comportarse con cierta fluidez.

Experimentos de laboratorio desvelan la verdad

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores llevaron a cabo experimentos de laboratorio utilizando compresión por impacto. Se dispararon proyectiles a muestras de hierro y carbono a velocidades altísimas, alcanzando presiones de hasta 140 gigapascales y temperaturas cercanas a los 2315 grados Celsius.

Los sensores monitorizaron la velocidad del sonido dentro de la aleación sometida a estas condiciones extremas. Lo que observaron fue asombroso: los átomos de carbono se movían rápidamente a través de la estructura de hierro, lo que provocaba una pérdida significativa de la resistencia al corte del material.

Como explicó el profesor Yujun Zhang, autor principal del estudio: "Por primera vez, hemos demostrado experimentalmente que una aleación de hierro y carbono, bajo las condiciones del núcleo interno, exhibe una velocidad de corte notablemente baja".

El núcleo de la Tierra es sorprendentemente

Anisotropía y el motor de la Tierra

Sabemos que el núcleo interno está compuesto principalmente de hierro, pero su densidad es menor de lo esperado, sugiriendo la presencia de elementos más ligeros. Los científicos probaron una aleación con un 1.5% de carbono, que ocupa los espacios intermedios en la estructura del hierro.

Los datos sísmicos del núcleo interno ya mostraban una "anisotropía" —variaciones en la velocidad de las ondas según la dirección—, lo que indicaba una estructura interna no uniforme. Las simulaciones sugieren que el carbono podría preferir ciertas rutas entre las capas de hierro, contribuyendo a estas diferencias direccionales.

Incluso una ligera alineación durante el crecimiento del núcleo podría hacer que las ondas viajen más rápido en unas direcciones que en otras.

El papel del núcleo en el campo magnético

El campo magnético de la Tierra, vital para la vida en nuestro planeta, se genera en el núcleo externo líquido a través del llamado "geodinamo". La refrigeración del núcleo expulsa elementos ligeros del hierro sólido en crecimiento, impulsando la convección.

El Dr. Yuqian Huang, geofísico de la Universidad de Sichuan, añade: "Además de la convección térmica y composicional, el movimiento similar a un líquido de elementos ligeros podría estar contribuyendo al funcionamiento del motor magnético de la Tierra".

Las simulaciones por computadora han demostrado que una fase mixta, sólida y móvil, podría explicar los datos actuales del núcleo interno. Este descubrimiento, validado por dinámica molecular y mediciones de alta presión, redefine nuestra visión de este reino subterráneo.

¿Sabías que los días solían ser casi 6 horas más cortos?

En otro intrigante hallazgo geológico, se reveló que en el pasado remoto, la Tierra experimentó un largo período donde la duración del día se estabilizó en aproximadamente 19 horas. Esto ocurrió durante la era Proterozoica, hace entre 2 mil y 1 mil millones de años.

Normalmente, la rotación de la Tierra se ralentiza por la influencia de las mareas lunares. Sin embargo, los autores de este estudio descubrieron que, durante el Precámbrico, este efecto fue casi totalmente contrarrestado por las mareas atmosféricas, causadas por el calentamiento solar.

En ciertas condiciones, estas ondas atmosféricas entraron en resonancia, creando un impulso que aceleró la rotación de la Tierra y equilibró la desaceleración lunar. El resultado: días de unas 19 horas.

Ahora que sabemos que nuestro núcleo es más dinámico de lo que pensábamos, ¿qué otras sorpresas crees que guarda la Tierra bajo nuestros pies?