¿Te parece normal ver a los adolescentes pegados a sus teléfonos? Lo es, pero últimamente, esa atención se desvía de los vídeos virales para buscar nuevas formas de evasión. Lo más alarmante es que esta búsqueda de "alturas" está empezando en edades cada vez más tempranas, llevando a algunos a la sala de urgencias e incluso a cuidados intensivos por consumir drogas a través de cigarrillos electrónicos. La situación se ha vuelto tan crítica que las autoridades piden medidas aún más drásticas.

La sombra de las drogas en las aulas

En las escuelas de España, la imagen de los estudiantes absortos en sus pantallas es común. Sin embargo, la realidad que denuncian las autoridades educativas es mucho más sombría: un número creciente de jóvenes, y lo que es más preocupante, cada vez más pequeños, se están adentrando en el consumo de sustancias estupefacientes. "Negar esta realidad sería como un avestruz, esconder la cabeza y decir que no pasa nada", comenta una directora de secundaria, señalando que esta problemática no se limita a los estudiantes de mayor edad.

La edad promedio de consumo se reduce drásticamente

La directora de una conocida gimnazia de Šiauliai, Loreta Tamulaitienė, admite que la situación es compleja. Según su experiencia, el consumo de drogas, especialmente a través de cigarrillos electrónicos y la llamada "hierba", está **afectando a niños cada vez más jóvenes**. "Ya vemos las consecuencias en la propia escuela", advierte, subrayando que no se trata de un problema que solo afecte a los adolescentes mayores.

¿Cómo se combate (y cómo se esquiva) la vigilancia?

Aunque en su centro no han pillado a ningún estudiante in fraganti recientemente, Tamulaitienė atribuye parte de este aparente éxito a las medidas preventivas. La presencia de agentes policiales, las revisiones de taquillas y mochilas, e incluso el uso de perros detectores de drogas, son tácticas que, según ella, **disuaden a los alumnos**. La posibilidad de ser descubiertos de forma inesperada parece ser un factor clave.

Sin embargo, la narrativa de los propios estudiantes cuenta una historia diferente. A pesar de los esfuerzos de control, admiten que la búsqueda de sustancias para "viajar" no ha cesado. Los casos de menores que acaban en urgencias tras consumir cigarrillos electrónicos con líquidos sospechosos se multiplican, evidenciando que la situación está lejos de estar controlada.

  • "Da igual si es fumar hierba o 'vapear' con todas esas cosas mezcladas. No leen nada, solo quieren tener algo para inhalar", confiesa una joven.
  • Otra estudiante añade que el líquido con THC, como sustituto de la hierba, es muy popular entre los jóvenes en la escuela.

Jóvenes y vapeo de drogas: la preocupante tendencia que alarma a las autoridades en España - image 1

El rostro cambiante del narcotráfico

Mientras que en algunas escuelas se observa una disminución en el consumo y la distribución, en otras la situación empeora. Los cigarrillos electrónicos con drogas y la "hierba" siguen siendo las sustancias predilectas. Las estadísticas policiales son contundentes: este año se ha detenido a 75 menores con drogas, frente a los 150 del año pasado. Aunque parezca una reducción, el método de distribución está evolucionando.

La Ministra del Interior, Agnė Bilotaitė, expresa su seria preocupación por el hecho de que la distribución de drogas se esté organizando cada vez más **a través de internet, con esquemas cada vez más ingeniosos**. Se observa un aumento del 19% en el contrabando de drogas, con más de 2.700 delitos registrados este año.

El principio de mercado: "niños más ricos", mayor oferta

El Comisario General de la Policía, Renatas Požėla, admite que la distribución de drogas es especialmente activa en colegios de prestigio, donde estudian hijos de familias acomodadas. "Hay niños más ricos. En este negocio, rigen los principios del mercado: donde hay demanda, hay oferta", explica. Esto significa que, lamentablemente, el poder adquisitivo de algunos jóvenes se convierte en un motor para este **peligroso mercado negro**.

La reticencia a admitir el problema

Las instituciones planean luchar contra esta epidemia mediante vídeos con figuras públicas. Sin embargo, muchas administraciones escolares se muestran reacias a admitir abiertamente la gravedad del problema, argumentando que "en su escuela nadie consume drogas". El Comisario Požėla insiste en que las administraciones escolares deben ser conscientes de la situación.

¿La razón de este silencio? La preocupación por **la reputación de la escuela y el impacto en sus recursos económicos**, como las subvenciones. "Probablemente, los asuntos de reputación y las 'cistillas' de las escuelas son demasiado importantes", especula Požėla, dejando entrever una priorización cuestionable.

Planes ambiciosos, resultados lentos

A principios de verano, el Comisario General presentó a los ministerios un plan de acción para reforzar la seguridad en las escuelas y prevenir la actividad de los traficantes, incluyendo barreras físicas y sistemas de videovigilancia. Sin embargo, tras el verano, dicho plan sigue sin ejecutarse. "Las escuelas tienen que saber", insiste Požėla, pero la implementación de medidas concretas parece estancada.

Esta situación plantea una pregunta inquietante: ¿Estamos haciendo lo suficiente para proteger a nuestros jóvenes de la creciente amenaza de las drogas en las escuelas?