Imagina la alegría de esperar casi nueve meses a tu primer hijo. Ahora, imagina que esa espera se tiñe de absoluta desesperación y dolor debido a una decisión médica tardía. Este es el desgarrador relato de Živilė Jančauskaitė y su esposo, cuyo sueño de dar la bienvenida a su pequeño se vio empañado por una negligencia médica que puso en riesgo la vida de su bebé y cambió su futuro para siempre.
El comienzo de un sueño y las primeras señales de alerta
El año 2019 prometía felicidad para Živilė y su esposo con la noticia de que esperaban a su primer hijo. El embarazo transcurría sin problemas, y Živilė cuidaba cada detalle para asegurar el bienestar del bebé. "Todo iba bien, idealmente, me cuidaba mucho, incluso en las tareas domésticas. El niño era muy esperado. En las revisiones siempre decían que el niño estaba sano, todo estaba bien", recuerda Živilė con una mezcla de nostalgia y dolor.
Sin embargo, el 21 de junio, la tranquilidad se vio alterada. El personal médico del Hospital Republicano de Panevėžys tomó la decisión de inducir el parto, a pesar de que la fecha prevista era el 25 de junio. Živilė no comprendía la prisa: "No sé por qué decidieron que había que dar a luz el día 21, supuestamente había poco líquido amniótico, pero en todas las conclusiones que tenemos ahora no se especifica que el líquido amniótico fuera escaso. Por la mañana, cuando llegué, trabajaba otra doctora, pero al cambiar de turno, todo cambió".
La espera que costó caro
La inducción del parto no resultó en un proceso sencillo. El pequeño no llegaba de forma natural, y la situación requería una acción inmediata. Lo más angustiante fue que ni Živilė ni su esposo fueron informados de que la condición de su hijo se deterioraba con cada minuto que pasaba. "Nunca pensé en una cesárea y no creí que pudiera pasar algo así. Estaba preparada para dar a luz por mí misma, fui con el mayor deseo, felicidad, porque sabía que vería a mi hijo, pero todo terminó de otra manera: ¡ese día ni siquiera lo vi!", relata Živilė con profunda emoción.
Mientras los signos vitales del feto empeoraban, los médicos demoraron en tomar medidas cruciales. No se mencionó la cesárea ni la gravedad de la situación de su hijo. "No sé si estaba esperando que le pusiera dinero en el bolsillo, no puedo explicar por qué tardaron tanto. Los primeros signos de que él estaba mal se vieron en el electrocardiograma a las 9 de la noche, pero la doctora no hizo nada. A las 23:30, la situación era innegablemente mala, pero la operación no se realizó hasta la 1:25 de la madrugada. Imagina cuánto tiempo esperaron".
Una operación tardía y el silencio médico
Durante todo este tiempo, Živilė desconocía lo que realmente ocurría con su hijo y con su propio cuerpo. Sentía que todo se hacía a sus espaldas. "Yo no sabía que mi hijo estaba mal, no nos dijeron nada, ni siquiera a mi esposo, aunque él estaba conmigo. Nadie dijo nada, me dijeron que me acostara, no entendía qué estaba pasando, pero nadie mencionó que se realizaría una cesárea, todo ocurrió en silencio".
Tras el parto, Živilė ni siquiera pudo ver a su hijo. A las 5 de la mañana fue trasladado a Vilnius debido a su condición crítica. Ella recuerda con enfado la actitud de la doctora a la mañana siguiente, cuando entró en su habitación. "Según el electrocardiograma, los médicos vieron que estaba mal, que estaba muriendo. Lo sacaron sin respirar, lo reanimaron durante 10 minutos. No sabía que estaba mal. Mi esposo se enteró de la condición de nuestro hijo solo cuando fue a Vilna esa misma mañana."

El rostro de la negligencia
La doctora, sabiendo la gravedad de la situación, se acercó a Živilė de forma insólita: "Y por la mañana, ella llegó, sabiendo toda la situación, lo mal que estaba, me besó las manos de rodillas y dijo que todo estaba bien, Živilė, solo llevamos a tu hijo a Vilna para un chequeo y nada más", confiesa la entrevistada, visiblemente afectada.
Živilė es clara: lo que vivió no fue un trauma de parto, sino negligencia e irresponsabilidad médica. Egidijus, el padre, comparte el horror del primer encuentro con su hijo en cuidados intensivos en Vilna. "Todavía se me queda grabada esa imagen: llegué, muchísimos aparatos conectados, se veía terrible, daba muchísimo miedo. Me preguntaron qué había pasado, por qué estaba en ese estado, y yo no sabía nada, solo que el parto había comenzado, la llevaron rápido a quirófano, le hicieron una cesárea y solo después vi cómo sacaban al bebé envuelto en una manta", relata el padre.
La lucha por una vida y las consecuencias
Al tercer día de la batalla por la vida de su hijo en Vilna, los padres decidieron bautizarlo, pues la probabilidad de que sobreviviera era mínima. Markas, un verdadero luchador, estaba por celebrar su tercer cumpleaños. Sin embargo, el lamentable error médico dejó secuelas imborrables: "No ve, no sostiene la cabeza, no se voltea, no come solo, tiene una gastrostomía. El enfado hacia la doctora me durará toda la vida, porque cada mañana me levanto y veo lo mal que está mi hijo. Él debía vivir una vida plena, pero debido a un paso irresponsable, su vida cambió".
La sorprendente excusa del médico
Los padres no se rindieron y acudieron a todas las instituciones posibles. Eventualmente, encontraron un abogado y decidieron emprender acciones legales. Recientemente, un tribunal dictaminó que lo sucedido era culpa al 100% de los médicos. "La última conclusión de la pericia es que se administraron dosis inadecuadas de medicamentos. Ni siquiera era necesario provocar el parto, pero decidieron hacerlo y administraron medicamentos en dosis inadecuadas", explica Egidijus, quien ha participado en los juicios.
La postura del hospital cambió drásticamente al iniciar los procedimientos legales. Egidijus se muestra impactado por la excusa de la doctora en el juicio: afirmó que no llevaba gafas ese día, lo que le llevó a cometer errores en la documentación. "No sé si es la postura del hospital, pero en el juicio dijeron que querían lucrarse con la desgracia. Incluso hay escritos que dicen que se pronunciaron esas palabras", añade.
Por mucho que logren con el proceso legal, nada puede devolverle a su hijo una vida plena ni retroceder el tiempo para que las acciones se tomaran antes. Los padres están convencidos de que el hospital apelará la decisión judicial. "Todo duró dos años y medio y solo ahora terminaron los juicios, y el final no se ve, porque ellos definitivamente apelarán la decisión del tribunal. Esa es mi opinión, ya se ha probado en cinco instancias, en el juzgado, y aún así siguen hasta el final. La conclusión es: esperan a que el niño muera, no encuentro otra explicación", afirma Živilė.
La elección de la cesárea, un debate pendiente
Actualmente, se discute cada vez más la posibilidad de que las mujeres puedan decidir autónomamente cuándo optar por una cesárea electiva. Živilė está convencida de que esta libertad de elección por parte de la madre podría haber evitado la tragedia que ella y su familia han vivido.
El hospital emite un comunicado
El portal de noticias tv3.lt recibió un comentario del especialista en comunicaciones del Hospital Republicano de Panevėžys, Vytautas Riaubiškis. El representante del hospital se disculpó con los padres, pero se abstuvo de comentar los detalles del parto: "El equipo del Hospital Republicano de Panevėžys lamenta profundamente y se disculpa con los padres por el parto ocurrido, durante el cual nació el hijo de los señores E.M. y Ž.J. con discapacidad. Comprendemos el dolor de los padres y los sentimos sinceramente. El Hospital Republicano de Panevėžys respeta las leyes del país y confía en las instituciones judiciales, por lo que está preparado para reconocer y cumplir la decisión final e inapelable del tribunal. Actualmente, esta disputa judicial aún no ha terminado; la sentencia judicial aún no es firme y el demandante aún puede apelar la decisión judicial. Respetando a los padres, comprendiendo su dolor y sin querer tocar públicamente este tema tan sensible, respetando las leyes y el código ético, nos abstendremos de hacer declaraciones o explicaciones en este momento y nos abstendremos de hacer comentarios al respecto. El equipo del Hospital Republicano de Panevėžys lamenta una vez más profundamente el nacimiento de este bebé y hace todo lo posible para que en el futuro se eviten casos similares".
¿Crees que la autonomía de la madre en la decisión del tipo de parto debería ser una prioridad para prevenir tragedias como esta? Comparte tu opinión en los comentarios.